
Nuestra Historia
Con más de seis décadas de experiencia, somos una empresa familiar que ha dejado huella en la industria de la fabricación de bolsas de polietileno. Fundada en 1959 por Amaranto Mariano Blanco Hernández junto a sus hijos, comenzamos como un pequeño emprendimiento que, con esfuerzo, compromiso y visión a largo plazo, logró consolidarse como un referente en el sector.
Desde nuestros inicios, nos hemos enfocado en ofrecer soluciones prácticas, duraderas y personalizadas a nuestros clientes, adaptándonos a las exigencias del mercado y a los avances tecnológicos sin perder la esencia que nos define: el trato cercano, la responsabilidad y la pasión por lo que hacemos.
A lo largo de estos más de 60 años, hemos atravesado distintas etapas de crecimiento y transformación, siempre impulsados por la confianza de nuestros clientes y el trabajo constante de varias generaciones de la familia. Hoy contamos con instalaciones modernas, maquinaria de última tecnología y un equipo comprometido que comparte nuestros valores de calidad, servicio y sustentabilidad.
Seguimos creciendo, innovando y apostando al futuro, con la misma dedicación con la que empezamos. Porque más que bolsas, fabricamos vínculos duraderos basados en la confianza, la experiencia y el compromiso.


En Plásticos Blanco, nos especializamos en la fabricación de envases, bolsas y productos plásticos mediante el proceso de extrusión por soplado, una técnica eficiente y versátil que nos permite transformar polietileno en soluciones de empaque resistentes y de alta calidad.
El polietileno en forma de gránulos es alimentado a través de una tolva hacia un extrusor, donde se somete a un proceso de calentamiento controlado. El tornillo sin fin del extrusor transporta y funde el material a medida que avanza, alcanzando temperaturas que oscilan entre los 160°C y 220°C, según el tipo de polietileno utilizado.
Una vez fundido, el material es empujado hacia una boquilla circular o dado de extrusión, donde se forma un tubo continuo de plástico fundido, conocido como parison. Este parison es el núcleo del proceso de soplado.
Inmediatamente después de la formación del parison, se introduce aire comprimido en su interior. Esto infla el tubo hasta que se ajusta a las paredes del molde que lo rodea, dándole la forma deseada. Este molde puede ser de una pieza o de dos mitades, según el diseño del producto.
El molde se enfría mediante circulación de agua o aire, lo que permite que el polietileno se solidifique rápidamente, conservando la forma adquirida. Este enfriamiento es fundamental para mantener la integridad estructural del producto final.
Una vez enfriado, el molde se abre y el producto es extraído cuidadosamente. Posteriormente, se realizan cortes o rebabas según sea necesario para eliminar el material sobrante. En algunos casos, se incorpora un sistema de rebobinado para la producción continua de películas plásticas.
Cada lote es sometido a rigurosos controles de calidad para verificar el espesor, resistencia, transparencia y uniformidad del producto. Finalmente, los productos terminados se embalan y almacenan para su distribución.
